y las preguntas siempre donde puedan consumirnos.

Mi cuerpo se desintegra

en las decisiones que tomo.

Los kilómetros acaban

con la esperanza.

Me desconozco

en las líneas blancas

del pavimento;

envidio su seguridad

y su propósito en el mundo.

Envidio objetos inanimados

porque la vida, frágil,

me amenaza con romperse.

Me pregunto,

¿En qué decisión fue

que empecé a equivocarme?

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